Desde que La Casa de Papel llegó a Netflix el año pasado, se convirtió en el éxito que nadie imaginó que sería. Se convirtió en la serie más aclamada del momento, en todo un fenómeno, considerada como la mejor serie española de la historia. Tan grande ha sido el impacto de la serie, que ha conquistado a millones de tele-videntes. Pero hace falta entrar en contexto de lo que va en esta serie. Cabe aclarar que esta reseña será dividida en dos partes, sin spoilers y con spoilers. Se te dará aviso en el momento en el que hablaremos a detalle sobre el final de la serie. Si aún no has terminado la serie, puedes ahorrarte el leer esta última parte, ya que la calificación final que se le dará al show será libre de datos reveladores para mantener la discreción. Sin más que advertir, comencemos…

La Casa de Papel fue estrenada originalmente en el canal español Antena 3, el 2 de Mayo del 2017. Fue producida por Artesmedia, creada por Álex Pina y dirigida en su mayoría por Jesús Colmenar. Nos cuenta la historia de ocho ladrones, todos con nombre de ciudad como clave, quienes se encargarán de robar la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre de España. El atraco será llevado a cabo por El Profesor, el cerebro del plan y sus atracadores Berlín, Tokyo, Río, Moscú, Denver, Helsinki, Oslo y Nairobi. Pero las cosas no serán tan fáciles como parecen, porque las pequeñas complicaciones que puedan surgir en el plan, pueden complicarlo todo. El épico juego de policías y ladrones.

Existen series con capítulos de 40 o 50 minutos de duración cuyo desarrollo es lento y aburrido, que afecta la experiencia del disfrute. No logra entretenerte por completo. Lo estoy sufriendo con la mayoría de las series Marvel/Netflix (desde Luke Cage en adelante).  Pero La Casa de Papel es una enorme excepción a este defecto. Me atrevo a decir que es una de las series más adictivas que podrás encontrar en la televisión. La serie no se encarga de dejarte intrigado una vez por capítulo, te intriga a cada diez minutos. Eso en cada capítulo; es como un alta dosis de adrenalina acompañadas como una droga visual. Esto gracias a muchas cosas, empecemos por el primer factor: el concepto del show. No tiene la trama más original del mundo ni mucho menos, pero el desarrollo sí. Está tan bien armada en su guión como en su producción que lo que le provoca al espectador son ansias, porque la improvisación en las planes nunca ha sido una opción en esta historia. Todo el plan, todo el estudio que se lleva a cabo para que todo quede pactado es por demás interesante y creativo. Cada circunstancia que afecta la operación, logra emocionar más. La serie carga con un ritmo imparable, siempre debe estar algo ocurriendo, haciendo que la relevancia de la trama sea dividida en el enfoque de nuestros protagonistas sin perder el desarrollo de los demás. Con esto, entramos al segundo factor y el más importante: Los personajes.

Este apartado fue el principal responsable del cariño de los espectadores hacia el show: nuestro grupo de ladrones, al igual que sus actuaciones. Cada uno tiene un excelente desarrollo (excepto uno, ya lo diré en la segunda parte con spoilers). Lo que logran este grupo de delincuentes es que nosotros, como audiencia los apoyemos, queremos que ganen, que triunfen con el objetivo. Lo cual es muy extraño porque el sentido común indica que la policía son los buenos, eso pareciera. La serie hace que cuestionemos quienes son los buenos y quienes son los malos de la historia. Pero nuestro equipo logra que nos encariñemos de ellos, cambiando nuestra mentalidad deseando que la policía no los atrape. Las actuaciones son bastante eficientes, entre ellos Úrsula Corberó (Tokyo), Itziar Ituño (Raquel), Alba Flores (Nairobi). Pero, los que más destacan, los que logran una actuación excepcional son Álvaro Morte como El Profesor y Pedro Alonso como Berlín. El primero por su carácter misterioso pero extremadamente astuto y el segundo por su cinismo tremendo. Acompañan a la perfección una trama con poderoso desarrollo en las situaciones que resultan ser atrapantes. Pero, es hora de hablar de sus defectos…

Sin revelar casi nada hasta la segunda parte, he de decir que la segunda parte de esta historia llega a tener muchos cabos sueltos, que en lugar de dejarlo a la imaginación, necesitas información para rellenar estos “huecos argumentales”. A esto se le suma uno que otro personaje que fungen como rehén en la historia y que al final terminan por ser personajes bastante molestos y que el guion los olvide por completo, en especial los personajes de Alison y Arturo, prácticamente los peores personajes del show. En algunos momentos están bien utilizados para la trama, pero después se convierten en el arquetipo de intento fallido de héroes sin mucho desarrollo que destacar. En conclusión sin spoilers, La Casa de Papel logra ser una historia bastante efectiva y atrapante en sus 22 capítulos exhibidos en Netflix. Con personajes memorables, una trama bien construida y situaciones que te mantienen al borde del sillón, el show hará que te sumerjas en un robo histórico. Una de las mejores series que podrás encontrar en la actualidad.

ATENCIÓN: LA SIGUIENTE PARTE DE ESTA RESEÑA CONTIENE SPOILERS DE LA SERIE, SOBRE TODO DEL FINAL. SI NO HAS TERMINADO LA SERIE, EVITE LEER ESTE APARTADO. SE RECOMIENDA DISCRECIÓN.

 

El capítulo final mantuvo el mismo ritmo intrigante y emocionante que caracteriza a esta historia. Después de la poco efectiva muerte de Oslo, el personaje más olvidable de la serie y la emotiva muerte de Moscú, revelando al final su nombre real, Agustín. Además de mostrar aprobación entre la relación de su hijo Denver y Mónica, nuestro personaje se despide con los flashback mostrados a lo largo de los capítulos. Uno de los momentos más emotivos que logra hacer llorar a cualquiera. La rebeldía por parte de Arturo y Alison fue uno de los momentos más intrigantes… y al mismo tiempo el más defectuoso, causando un desvío de enfoque en el resto de personajes debido a que no nos importan y no queremos que ellos ganen, porque ya saben… queremos que nuestro grupo de delincuentes triunfe. Toda la acción llevada a cabo, en resumidas cuentas “la batalla final” por así decirlo, parecía tan inverosímil como el juego de GTA V. Sin embargo, no significa que no deje de ser divertido y fiel a su universo. Extremadamente emocionante, aunque las escenas con cámara en mano termina por verse un poco descuidado.

Cuando mencioné que había muchos cabos sueltos en la historia, me refería al final de la historia. En el clásico caso de “¿Y qué le pasó a…?”. Hacían falta al menos diez o quince minutos más de duración en el capítulo final. De alguna forma, la escena final donde reflejan un año después del atraco, se siente cortada e incluso apresurada. Era necesario en cierta medida reflejar que sucedió con Tokyo y Río, Mónica y Denver, además de Nairobi antes de mostrar el final feliz de Raquel y El Profesor. Necesitaba más conclusión en ese aspecto, ademas de saber ¿Qué tanto dejó el robo? ¿Qué fue de Raquel poco tiempo después del robo? ¿Sus problemas se solucionaron antes de ir a ver al Profesor? Son cabos sueltos que complican un poco el resultado final después de un divertido viaje. Destacamos también el cambio de rol de Raquel al ayudar a su querido Profesor y librarse de la policía. Agregamos la muerte de Berlín, otro momento emotivo a su estilo, con los aspectos con los que lo identificamos. Un final “digno” para un personaje entrañable y con una actuación estupenda por parte de Pedro Alonso.

Fue un gran capítulo final, cargado de emotividad y emociones. Tal como queríamos, vimos a la policías perder ante nuestros “héroes” que resultaron ganar la opinión de la gente, el respeto del público ante las normas establecidas de una sociedad dudosa.  Diciéndolo cínicamente, fue un final feliz bien merecido y que se le extrañará verlos en pantalla. A menos que quieras volver a ver la serie una vez más, algo que no estaría mal hacer. La serie se despide con una nota alta y con el sello de calidad que la serie prometió desde su primer capítulo. Se convirtió en el épico juego de policías y ladrones.