Nace una estrella, no es una historia ajena a la cultura popular, siendo esta la cuarta adaptación, si no la conoces a detalle, por lo menos habías oído alguna vez hablar de ella, si no es el caso, no te preocupes, aquí te va un resumen.

La trama original no varía tanto entre cada adaptación, sin embargo se notan cambios según la época, la premisa básica es, Norman Maine (El nombre del personaje y su profesión puede variar entre actor o músico), se encuentra en decadencia, hundido en alcoholismo y una serie de demonios internos que lo atormentan, conoce a la Vicky Lester (de nuevo, la profesión y nombre puede cambiar), quien aspira a ser una cantante/actriz exitosa. Nuestros personajes se enamoran y viven un tórrido romance en el que él, le ayuda a ella a conseguir su sueño, tristemente hundiéndose él en el olvido y en sus vicios, pero la historia da para mucho más que eso, ya que tiene un mensaje muy importante, que te incita a no rendirte, que te muestra la parte cruda de perseguir lo que deseas, la rudeza del mundo de la farándula donde los artistas son obligados a perder todo, incluida su identidad y sus principios.

 La primera adaptación nos remonta a un Hollywood de hace 80 años, (1937), bajo la dirección de William Wellman, los protagonistas, Janet Gaynor y Fredric March, esta primera cinta fue lo suficientemente valiente, para sus tiempos, como para denunciar la corrupción detrás de ese mundo mágico Hollywoodense que todos amamos y adoramos.

La segunda versión fue en el año de 1954, dirigida por George Cukor y protagonizada por Judy Garland y James Mason, esta versión no fue necesariamente muy exitosa, en esos tiempos los musicales estaban de moda y se hablaba mucho de que los personajes perdían fuerza por el elemento musical, además de los que conocían la historia de Judy Garland, la identificaban más como el personajes de Norman Maine que el de Vicky Leste

En cuanto a la versión de 1976 protagonizada por Barbra Streisand (Esther Hoffman) y Kriss Kristofferson (John Norman Howard), y dirigida por Frank Pierson, es un poco más cercana a la versión actual de 2018, los personajes se vuelven Músicos y ya no actores, hay cambios quizá más realistas para la época, donde comienza a hablarse de temas no sólo de alcohol, sino también de drogas, inmersos en un época de rebeldía, donde la música rock tendría su apogeo y tendríamos personajes similares a nuestro protagonista, en cuanto al comportamiento autodestructivo, como Jimmy Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison, etc. Por su parte, el personaje de Barbra Streisand pretende ser más independiente y mantener en alto el empoderamiento femenino.

Esta nueva entrega marca el debut de Bradley Cooper como Director, quien a diferencia de muchos otros que lo han intentado y fracasado terriblemente, logra no solo hacer un trabajo maravilloso como director, su actuación es impecable. La nueva adaptación no sólo es elevada, sino que muestra una realidad más cruda, envolvente, tensa, realista para aquellos que viven la fama, aceptable y digerible para los que tratamos de entenderla desde lejos.

En esta ocasión el personaje masculino es llamado Jackson Maine. La interpretación de Bradley, no sólo es buena, sino que es bastante creíble, ya que el actor se preparó durante meses, para no hacer uso (o no excesivo) del Playback, por lo que tenía que escucharse afinado, además de que su actuación como  “Rockstar” es también bastante convincente, según el mismo Bradley, inspiró su personaje en Eddie Vedder  de Pearl Jam.

Por su parte la inclusión de Lady Gaga (Stefani Germanotta) en el mundo de la actuación, no ha sido del todo bien recibido, ha recibido infinidad de críticas, sin embargo y, a pesar de la mala recepción de algunas personas, Lady Gaga se ha ido abriendo camino, siendo ya acreedora a un Globo de Oro por su actuación en American Horror Story, y los rumores se acrecetan cada vez más sobre la probabilidad de que tanto ella, como Bradley y como la película en general sean acreedores a uno/algunos premios Oscar.

En su papel como Ally (Nombre cambiado de las previas entregas), quizá no destaque al nivel de sus predecesoras en cuanto a la actuación, pero, la potencia y el sentimiento que transmite a través de su voz, te pone la piel de gallina y eriza todos tus sentidos, lo cual hace a este personaje, no más débil, pero, a la par del papel realizado por Bradley Cooper.

La buena química entre los actores es un plus más en la ejecución de una buena película, los personajes nos llevan de la mano con ellos y su relación, te hacen sentir el romanticismo, la ilusión, nerviosismo, desesperanza, rencor, en fin, juegan con tus sentimientos increíblemente. Pero en definitiva lo que se lleva las palmas, además de lo ya antes mencionado de la re-adaptación de la historia, la dirección, la actuación, la química, etc. es la música.

La gran mayoría de las canciones, fueron escritas para esta película, por lo que no sólo Lady Gaga aprendió mucho del mundo de la actuación, logró compartir su talento y su creatividad como cantante, intérprete y compositora con Bradley Cooper y la producción. Cada canción tiene una razón y motivo, hay canciones que amas, porque así lo requiere la trama, hay canciones que no disfrutas tanto, porque es parte de la intención el que no las disfrutes igual, y obviamente, los temas principales, así como los Leitmotiv de los personajes, no logras sacarlos de tu cabeza.

Si no haz tenido oportunidad de ver las 3 adaptaciones anteriores, no es necesario para que puedas entender o disfrutar esta nueva, sin embargo nunca está de más comparar y contrastar las diferencias entre los personajes, las temporalidades en que fueron realizadas, la mentalidad, psicología, sociología y demás aspectos que han ido cambiando con el tiempo. Si prefieres quedarte únicamente con la versión actual, está bien también, definitivamente pasarás un rato en el que todas las emociones disponibles en el espectro de sentimientos saldrán a flote.