En cuanto se trata al mundo del periodismo, uno de los temas más sensibles a tratar es lo que se conoce comúnmente como “Access media.” Este término se refiere a la práctica de algunas empresas y estudios de priorizar el acceso que se le da a algunos medios a elementos que les seria de utilidad para su labor: léase funciones de prensa, acceso a series de televisión o discos con antelación para reseñas, etc.

Dicha práctica se encuentra entre las más criticadas y controversiales dentro del mundo del periodismo ya que, si bien las empresas no están “comprando” una nota positiva (como muchos suelen pensar que sucede) lo que hacen es estar comprando una buena imagen hacia las personas que tendrán la nota, quedar bien con ellos para que la opinión que se quede sea más positiva al ofrecerles cierta ventaja sobre numerosos competidores.

Como se imaginaran, eso no siempre significa que toda nota vaya a ser positiva, pero podría decirse que a diferencia de sobornar a un individuo para obtener una buena nota, con el “Access media” las consecuencias suelen ser severas desde un punto de vista diferente.

Tomemos por ejemplo la controversia que hubo hace un par de años con el L.A. Times y Disney.

En el 2017, el periódico estadounidense L.A. Times publico una serie de reportajes sobre los negocios que realizaba Disney en Anaheim, California, hogar de su parque de diversiones Disneyland. Los reportajes no hablaban muy bien de la relación entre la compañía y otros negocios y logro poner a la luz muchos hechos que afectan a la compañía de forma negativa.

Disney, como se imaginaran, no estaba complacido al respecto.

Poco tiempo después, durante un reportaje sobre los estrenos de Invierno que realizaba el LA Times, el editor le explico a los lectores que no iban a poder incluir Thor: Ragnarok ni Star Wars Episodio VII: The Last Jedi dentro de sus reportajes o en adelantos ya que Disney había prohibido la entrada de los críticos del LA Times a esas, y, a cualquier película de Disney, en respuesta a “reportajes injustos.”

El periodista Frank Pallotta se acercó a Disney para obtener una respuesta y Disney le respondió con este comunicado:

Regularmente trabajamos con organizaciones de noticias alrededor del mundo con las cuales no siempre estamos de acuerdo, pero en esta ocasión el L.A. Times mostro una completa indiferencia por básicos estándares periodísticos. A pesar de compartirles numerosos hechos indisputables con el reportero, varios editores, y la editorial durante muchos meses, el Times siguió adelante con una serie prejuiciosa e inocentada, únicamente impulsada por una agenda política- tanto así que el Orange County Register se refirió al reportaje como una “pieza de ataque” con una “narrativa aparentemente predeterminada.” Hemos tenido una larga relación con el L.A. Times, y esperamos que se adhieran a un reportaje balanceado en el futuro.

Esta clase de movimientos afecta bastante a muchos periodistas, ya que el tener cierta ventaja sobre varios medios y poder presentar reseñas de películas anticipadas como esta con antelación ayuda mucho para obtener visitas y lectores.

Dicha declaración realizada tan pública y de forma tan rápida causo que se realizara cierto boicot en contra de las películas de Disney, con críticos del New York Times y A.V. Club anunciando públicamente que evitarían todas las funciones de prensa de Disney; la directora Ava DuVernay (quien dirigió A Wrinkle in Time para Disney, la cual se estrenaría en cuestión de meses de ese entonces) abiertamente apoyo a los críticos por su decisión en público.

Finalmente los miembros de la asociación de críticos de Los Ángeles, junto con el Circulo de Críticos de Nueva York y la Sociedad de Críticos de Filme de Boston se unieron para vetar a todas las cintas de Disney de las entregas de premios de Fin de Año.

Ante tanta controversia y criticismo por parte de todos los frentes, Disney no tuvo opción más que eliminar dicha prohibición levantada hacia L.A. Times con el siguiente comunicado:

Hemos tenido productivas discusiones con el liderazgo recientemente instalado en el Los Ángeles Times sobre nuestras preocupaciones específicas y, como resultado, hemos accedido a restaurar el acceso a nuestras funciones avanzadas para sus críticos de cine.

¿Pueden decir “leer entre líneas”?

Independientemente de cómo fue que se eliminó dicha prohibición hacia sus críticos, o de si los mencionados ataques hacia Disney tuvieron el efecto esperado, no puedo evitar preguntarme si esto no sirvió en cierta forma como ejemplo hacia todos los demás críticos de medios grandes. Sobre todo si consideramos el segundo ejemplo que voy a mencionarles.

Dany Roth es un crítico de televisión para SyFy Wire, es un crítico reconocido por Rotten Tomatoes por lo que su opinión cuenta directamente para su infame “Tomatometro,” así que, independientemente de lo que opines sobre este articulo y Rotten Tomatoes, puedes tomar en cuenta su palabra.

Él es parte de un podcast para el sitio web donde escribe en el cual, en un episodio reciente, se tomó su tiempo para discutir cómo es que los medios siguen reaccionando hacia esta práctica de “Access media” y sobre como nada ha cambiado en todo este tiempo.

He aquí la realidad. Aquí es donde estamos actualmente en la industria si quieres hablar sobre las cuotas de “Access media.” Todas las personas que quieren tener acceso a las cosas antes, que quieren tener acceso a las cosas para que el trafico sea dirigido a su sitio en la ocasión, todos en este podcast […] en nuestra industria ocasionalmente tiene que jugar suave, ocasionalmente tiene que mirar al otro lado un poco. Todos tienen que hacerlo.

En el sentido que yo odio una película, pero no digo que odie una película. O que un actor se comportó de cierta forma, y no quieres señalar que eso fue lo que paso. […] Porque tu tal vez no tengas la próxima reseña. […] Hasta cierto punto todos en nuestra industria que son partes de esta cita en las cuotas de “Access media” tienen que decidir que batallas quieren escoger. Cuales son en las cuales mi voz tiene que ser escuchada.

Adivinen que cinta era el tema principal de ese podcast.

Y esta es una realidad que hemos visto mucho últimamente; en ejemplos recientes me viene a la mente Star Wars – Episodio VII: The Last Jedi, la cual fue alabada por los críticos, pero la cual tuvo una recepción bastante mediocre por parte de la audiencia en general. Es bastante claro que hay una gran división por parte del público en general (dentro del cual también existen muchas personas que conocen de cine y del arte de la dirección y esfuerzo que hay detrás de el – antes que venga alguien con el argumento sobre “los críticos saben de lo que hablan el público no”) y la “crítica especializada.”

Pero, tomando todo esto en cuenta, ¿Qué podemos hacer al respecto?

Nunca subestimen las redes sociales.

Es aquí donde entra también el milagro del Internet. Hoy en día la gente tiene el acceso a todas las herramientas tanto de publicación como de edición y de distribución para poder presentar sus ideas, críticas y opiniones respecto a los medios en general sin tener que depender de tratos turbulentos hechos entre empresas y editores.

Claro, cuando una persona y un medio logran conseguir cierto prestigio e interés por parte de una audiencia es muy probable que lleguen a tener invitaciones para esta clase de presentaciones, entre otras prestaciones en general. Sin embargo, también contamos con cierta ventaja gracias a la poca opinión que tienen dichos distribuidores y empresas hacia los medios independientes. No los ven como algo a lo cual tienen que prestarle tanta atención como lo es a los medios tradicionales o editoriales más grandes. Para ellos es solo un area de oportunidad.

Por lo menos, así es por ahora. Es muy probable que eso llegue a cambiar en un futuro próximo, pero no creo que nos afecte mucho. Si hay algo con lo que contamos los periodistas independientes es con el hecho que si la gente nos sigue es porque valoran nuestra opinión y punto de vista, ya llega a haber cierto seguimiento por parte de la audiencia generada. Todo esto es desde el sitio más pequeño con 30 personas que los leen cada semana, hasta el YouTuber con la audiencia más grande en su respectivo país.

 

Y si ya tienen ese seguimiento, estas prácticas no tienen poder, ya que su audiencia vera su opinión respecto a esas películas, series, o demás, salgan antes que las de los demás medios o no.

Tienen más que perder si ahora, o en un futuro, deciden ceder ante la presión de empresas grandes. Por lo tanto, mientras exista el periodismo independiente, el “Access media” no tiene poder.